6/27/2007

Sin título


Aleatoriedad misma en hipótesis trunca
Necia teodicea en reminsencias amnésicas
un basilisco corre por sobre el agua gris
donde flota la enredadera de conciencia y recuerdos
esquizo-basilisco de afónica voz
corre en círculos formando un halo
se entera de la herejía monosémica
nunca beatificara a un antisemita como yo
se ahoga junto a otros cadaveres
dentro del agua gris

6/18/2007

no deben de faltar las palabras al amor

un texto escrito durante un trágico, o así lo pareció en el momento, ahora solo me da un poco de verguenza y risa... un texto sin título todavia

entre decires balbuceados
cuenta la historia de un mozalbete
que pirado a gritos y manotazos
sellados quedaron sus dientes
con aturdidos golpes en el cuerpo
y enegrecidas manchas
e ingenua su frente
sostiene su mirada
inmovil y fija
perdida en el mismo instante

anhelando exalar su alarido
cortando el estribo que lo ata
mientras se truena los dedos
corriendo hacia a la pirada
quien esta perdida entre sus manos
cada que su olor encuentra
en multitudes bulliciosas, alienando
que sea ella la que entre todo permanezca

embiragado con la pócima paranoica
el mismo licor que envilece su falsa risa
como dentro del café a ella la figura!
y de un cigarro con el humo saliente la dibuja

ya sesgada su ilusion desaparece
por dos sombrias siluetas vividas
oscura la mirada se convierte
al ver esos dos entes que caminan

al mozalbete embrujar pudiran
las gotas de humo salado que exhala
diciendo "ya que mas da... ojala y muriera...
entre basura pútrida y mojada

5/21/2007

La botella Roja

Por alguna razón, alguien fue reducido al tamaño de un insecto y fue insertado dentro de una botella de vidrio rojo, no nació dentro de la botella, ya había vivido, pero no recordaba nada que no fuera dentro de su memoria dentro de la botella, esta es la historia de la lente rojiza por la cual, él siempre ha visto el mundo durante toda su toda su memoria.

Un día como siempre despertó, alzo la mirada, y desentendido de si mismo, negó con la cabeza, volteo hacia una de las paredes de su cuarto, y vio su reflejo encimado en lo que se podía ver en el exterior, cuando vio su reflejo, se dijo a si mismo

-Como despertaste hoy?, como siempre… con la histeria latente entre cada una de las palabras destructoras hacia esa maldita mancha blanca, esa que presume allá arriba. Me desperté con la garganta obstruida de blasfemias constantes, tan constantes e incontables, que todo el día de ayer anduve gritándole, la mancha redonda que distorsiona la uniforme armonía en la que vivo felizmente. Maldigo al punto blanco, maldigo su presencia y su error, porque impide la plenitud de mi habitación, te culpo por tu presencia fuera de lugar, te culpo por tu arrogante limpieza y te culpo por tu redonda forma.

Paso un tiempo, para él, era costumbre hablar de la mancha blanca que obstruía su paz, tan solo era la boquilla de la botella que dejaba entrar la luz del exterior y de algún modo, desde hace un tiempo, comenzó a molestarle su presencia, ya que nunca antes había levantado la mirada. Esta vez, volvió a mirarse en el reflejo, ahora frente a una ventana que veía al exterior, observaba el cielo y los edificios.

-Buenas, como despertaste esta vez?, mas harto que ayer, con la boca mas seca y ácida que todos los días que ya han pasado. Esa mancha blanca, esta mañana me arrojo una quimera voladora y negra de ojos saltones, peluda y trompuda, cuando quiso entrar a mi habitación el madito invasor, arroje todo lo que pude para alejar al espía. Que es lo que quiere la maldita mancha?, por qué está allá arriba?... observándome, enviándome sus espías. Pero no lograra nada, estoy dispuesto a matar a cualquier intruso, protegeré mi habitación hasta que no tenga siquiera fuerzas para poder respirar.

Tras haber eludido a la mosca espía, que por curiosidad intento entrar y solo se vio repudiada por zapatos arrojados, ahora se encuentra nuevamente solo nuestro necio ermitaño. Hablando consigo mismo o en su defecto hablándole a un hueco en la parte de arriba. Algunos lo llamaran locura.

Nuestro loco personaje ahora esta tirado en el suelo, solo moviendo los labios pronunciando mudas palabras que ya han sido repetidas miles de veces. Ya no se ve tan tranquilo, el pasar del tiempo y la histeria con la que lidia a diario lo ha deteriorado, se ha dado cuenta de que con gritos no alejara a la supuesta mancha, por mas fundamentado o justo de todo lo que diga, no quitara la boquilla de su lugar.

-Y como despertaste hoy?, estoy harto de preguntarme eso, si ya se, no he dormido en días, la mancha blanca cada vez se ve mas grande, creo que ha crecido por mis dudas, la boca se me desbarata de tanto pensar en voz alta y me doy cuenta de que con palabras no quitare la mancha. Se que es lo que debo de hacer, aquella mancha ha estado interfiriendo con mi paz, es hora de hacerla parte de mis gustos, la pintaré de sangre.

Con sus dientes muerde sus muñecas hasta sus antebrazos, se llena la lengua y los dientes de sangre, hasta casi asfixiarse, comienza a mover los brazos como hélices, salpicando con su sangre toda la recamara y de manera casi imposible queriendo entintar de sangre al aire que se encuentra por encima de él, solo un coagulo enorme de sangre podría taparlo, pero él intenta pintarlo, no taparlo. Se rinde al darse cuenta de que no ha podido pintar nada.

Cómo es posible? No he podido pintarte en lo mas mínimo, he de estar haciendo algo mal, pero sabes? Tengo otro plan para ti. Solo necesitare un tiempo para reponerme y ya veras.

Ahora este loco, qué es lo que pensará hacer?, Se habrá dado cuenta de que es un hueco y no una mancha?

-Ahora si, como despertaste esta vez? No he despertado, porque ni siquiera he dormido, aunque me siento mejor, mantuve mis muñecas dobladas toda la noche para evitar desangrarme pero de vez en cuando me las mordía para evitar que se cerrara la herida, pero es hora, en esta ocasión la manchare por completo.

Se quita la playera y la mancha con su sangre, voltea decididamente hacia arriba con una risa macabra. Arroja la playera hacia arriba en varias ocasiones, fallando en su intento de atorarla en el hueco, en los últimos intentos ya desesperado, comienza a reír mas fuerte y desesperadamente, por fin, después de varios intentos, la playera empapada de sangre se queda atorada en el hoyo.

-Ya ves! Te lo dije jeje, ahora si todo es perfecto, por fin me he deshecho de ti, por fin te haz ido. De ahora en adelante todo será mejor.

Lo que no sabia era que el tapón que había creado en el hoyo impedía el paso del aire, y cada vez se extinguía mas y mas el oxigeno, unos momentos después, ya se encontraba tirado en una esquina, totalmente agotado, parecía tener sueño, le cuesta trabajo respirar, pero nunca quita esa sonrisa satisfactoria de su rostro.

-Te lo dije… te dije que no podrías contra mi, ¿ves como terminaste?, yo te avise te lo dije… Eres una mancha estúpida. No te necesito, ahora solo dormiré, que me encuentro mas exhausto que lo normal. Cuando despierte, comenzare a bailar.

La playera empapada de sangre comienza a deslizarse por el hoyo, solo obstruyó el hueco hasta que el ermitaño cerró los ojos a punto de quedar desmayado. La luz entra precisamente sobre su cara deslumbrándolo, y la playera empapada de sangre cae en su pecho , quien se encontraba acostado agonizando en el centro de la habitación, se levanto espantado viendo hacia arriba, con la playera en mano, y comenzó a gritar de desesperación.

Que? Que fue eso? Que haces aquí? Si te acabo de tapar? Como es posible? Veteeeé!!! Veteeeeé!!!, como te atreves a engañarme ocultándote por unos instantes y dejarme convencer de tu desaparición, y ahora apareces ahí burlándote de mi, haré que te vayas, esta vez

Intenta trepar las resbalosas paredes a rasguños y con la desesperación incontrolable termina azotándose y lastimándose contra ellas, hasta que la habitación de desbarata, la luz lo ciega, aparece entonces vestido de blanco, se mira las manos llenas de sangre, las cuales se abrieron más con los vidrios de la botella, gira su cabeza y todo lo ve blanco, se da cuenta de que todo lo que viste es blanco excepto la manchada playera, se hinca sobre los vidrios sin importar que pueda cortarse y comienza llorar. Ahora se da cuenta, de que su error no fue confundir al hueco como una mancha, fue considerar a la mancha como un error.

5/19/2007

Reflejo Carmesí


Nació en tan solo una gota de deseos impávidos
que en una espiral paranoica acabó en el meñique

los demas dedos asustados y ya pálidos

murmuraron que finalmente lo había hecho
gotas de sangre giraban alrededor suyo

just a drop is needed to birth the sollitude of a man

fingers witness the burden of a preturbated man

who used to love and now he just shut

nails remember all the pairs of lips
the masturbating thoughts in erotic dreams
bubble gum sheets into a fresh and wet morning
mischief secrecy sights of ludic touches

with a tainted bath of scarlet drops

now there is himself showing a double
with growing rings in the reflex

unstoppable flux of spiral heavy wetness
sé porque escurrimos sin tener afiladas las uñas
señaló con un movimiento convulsivo

fui protagonista y detonante en el in-out

hace mucho que no he vuelto a oler el mar
mas no es el mar lo que lloriquea este chaval
es la ebullición árida que esta por debajo de aquel olor
sera suficiente, al menos tener sueños suicidas cuando el olor del mar se va?
se mira en el reflejo del suelo
los anillos crecientes deforman su rostro
y lo hacen parecer que sonrie
que estupidez morir por un flagelo que apesta a un solo mar
suerte que el idiota se cortó en horizontal

El espectáculo de la Bestia


El torero Julián Alvarado, conocido por toda la raza mexicana como el matador mas grande de la historia, nacido en un rancho cerca de la ciudad, vivió siempre bajo la tutela del patriarca con verdadera voz y voto, el cual nunca se deja de nadie, nunca deja que le cuenten y nunca esta dispuesto a aprender de otro, mucho menos de una mujer, Julián aprendió todo lo que necesitaba saber de la tauromaquia, entrenaba a diario entre los corrales oleando a un becerro con una sudadera teñida en la carnicería, aquí fue donde Julián aprendió y siguió la tradición familiar de homicidas taurinos, lleva poco tiempo llenando plazas y siento protagonista en panfletos y carteleras, después de haber debutado triunfalmente, ya aparece en todos los periódicos y las primeras planas, en la televisión y en la radio, todo mundo habla de él en este momento, la semana pasada, acribillo a un toro con clase y estilo, le arrebato todos sus miembros de cartílago y los expuso ensangrentados y orgullosos hacia su público sediento de morbo y sangre, aplauden tras haber presenciado aquel sacrificio inútil que solo alimente las masas con malas costumbres. Entre los amigos de Julián, estaban José y Pedro, novilleros del mismo origen que Julián, con las mismísimas costumbres heredadas de su abuelo, pero no tan talentosos como para ser los verdugos principales en la plaza. Además de ellos dos, habían otros cinco tipos con quienes frecuentaban la cantina después de una exitosa corrida, todos ellos, siempre fieles a ellos mismos, a su convivencia y sobre todo, a su verdadera pasión, la sangre fresca de un animal recién muerto.

Pasaron ya varias semanas desde el auge de Julián y su compañía, ya no solo lo anunciaban en la televisión, sino que terminó apareciendo en telenovelas y siendo participe de conflictos con otros miembros del espectáculo, su fama ya iba mas allá de lo que un toreador podría llegar, anunciaba refrescos y cigarrillos, aparecía en infomerciales de artículos para adelgazar y en casos extremos, tomando papeles importantes dentro de la política. Mientras todo esto sucedía, un fanático ambientalista, agresor del prójimo e irrespetuoso de las tradiciones populares, entro a los establos donde se criaban a los toros que próximamente enfrentarían a Julián, sobornó al guardia y se aventuró en la oscuridad, adivinando cual seria el señuelo experimental que se usaría para asesinar a Julián, encontró uno grande y agresivo, quería ponerlo mucho mas agresivo, y lo infectó con esteroides y anfetaminas, un poco de yohombina acompañado de verduras para esconder las sustancias, lo alimento con esto durante varias semanas, preparándole el camino a Julián, a ver si es que es tan buen torero como se dice.

Un paisaje oscuro, arena mezclada con sangre de camaradas caidas en el campo de batalla, sangre coagulada y oscura que se aglomera en gotas enormes en el centro de la plaza, ya nadie del público se encuentra gritando “Ole” o aplaudiendo, es mas, ya no hay nadie en el sitio, un Día Oscuro para la tauromaquia y un día de justicia para aquellos fanáticos ambientalistas, las gradas de hasta abajo quedaron hechas trizas, habian bultos de personas inconscientes o muertas en los escombros, toda una masacre, si alguien no hubiera presenciado aquel incidente, hubieran imaginado que cincuenta tipos de greenpeace bajaron desde un helicóptero al centro de la plaza armados hasta los dientes con bazucas y metralletas, matando a todo lo que se les pusiera en frente, pero no fue así, la causa de este incidente proviene de una cuerda vieja. Pues resulta que una cubeta sostenia ladrillos y estaba colgada en las alturas del establo, cuando el fanático llego con su droguería para alborotar los estribos del toro y que este se pusiera loco, la cuerda se rompió, dejando caer la cubeta con ladrillos la cual descalabró al pequeño ambientalista, dejando caer todos sus utensilios de provocación de locura, y el toro simplemente los engulló del suelo, a la mañana siguiente cuando entraron a ver como estaba el toro y prepararlo para la corrida, un hombrecillo despeinado y lleno de paja se levanto del suelo sosteniéndose la cabeza, lo ignoraron por completo y siguieron con su trabajo.

Julián ahora se encuentra frente al todo enloquecido, el cual lo embistión una hora antes, al comenzar la corrida, después de unas oleadas y gritos apabullantes del público, el todo reaccionó con todas las drogas que habia consumido, parecia verse del doble de tamaño que un toro normal, con piernas afiladas y fuertes, ojos rojos llenos de odio, ignoró por completo la capa rojo la cual “protege” al matador, lo embistió directamente y lo lanzo varios metros por el aire, cuando cayó lo piso varias veces con las ahora afiladas pezuñas, se desmayó al instante, los amigos de Julián llegaron montados en un caballo con armadura, pero no fue lo suficiente para parar al toro enloquecido, arrojó los caballos hasta las primeras gradas mientras los cuerpos de Pedro y José se encontraban totalmente desnudos y vulnerables frente a esa máquina de matar, sus lanzas estaban a muchos metros de distancia, el toro fijó la mirada en ellos y los destazó contra la pared, la sangre brincaba y salpicaba al público que todavía enmudecido e inmóvil por el primer asedio, su sorpresa solo era superada por esa fascinación a la sangre, vieron sangre humana brotar por la tierra como si el centro del planeta estuviera sangrando en ese preciso lugar, vieron caballos volar hasta aplastar a otras personas en los asientos mas caros de la plaza, parecia un circo romano. El toro saltó hasta llegar a las primeras gradas, arrojo a la gente por los aires, habia gente que al salir volando caian en sus caras, algunos solo se lastimaban y otros se rompian el cuello, otros caian sobre sus nalgas y hacian un expresión de dolor, cualquiera de esos casos causaba gracia a todos los espectadores que los rodeaban, la gente solo se quitaba si se encontraban en el camino del toro, de no ser así solo contemplaban el festín de muerte sadista.

Ahora, después de una hora de aplastar cráneos y devorar vísceras, Julián despertó, todavía sotenía la espada en su mano derecha juntó con la desgarrada capa roja, con una gota de sangre que bajo por el costado de su cabeza, entintándole la mitad de rojo, dividiendo su mirada, al toro del lado derecho, con un baldío paisaje detrás suyo, gente arrinconada y estática en las butacas y las paredes astilladas con los esparcidos sesos de algún incauto que no se quitó antes de tiempo. Y la otra mitad, a la izquierda del toro, una mancha enorme de cuerpos, bolsas de mujer y zapatos regados por el sangriento suelo, distinguió a dos de sus viejos amigos, Pedro y José, con los huesos rotos y una expresión no muy grata para sus últimos momentos. Julián sostuvo su espada con fuerza, volteo hacia atrás para que ver que habia quedado, no vio nada de lo que esperaba, el bulto de animales destazados y bañados de rojo, volteo a ver al toro, furioso, sediento de una última víctima, la primera y la mas importante. Julián se dio cuenta de que ya no le quedaba nada, su brazo izquierdo con el que saluda al público en todas sus dominicales salidas triunfales, ya no tenia ningun brazo ni ningun publico al cual saludar, vió a sus amigos debajo de otros cadáveres, dejó caer su espada sin soltar la capa, se envolvió en ella como si fuera una cobija, como si fuera arropado por su madre, cerró lo ojos.

El tirano Salazar


Me levante en ese momento, observando el cielo, con la cabeza hecha trizas y la mirada escalonada, un movimiento lento e hipnotizador, había salido de clases a sentarme entre nubes de humo verde y sonrisas gritonas… interrumpió una voz de un frito entre el circulo mayéutico e irrisible, esa voz pronunció palabras aturdidoras en segundo plano, la cual hacia eco entre mis oídos, repetidas veces, una tras otra, palabras que en el momento perdían sentido y semejaba a un dialecto que no conocía. En ese extranjero lenguaje que me señalaba, entendía solo lo mas inentendible. Que ritual tan incendiario, no era ninguna práctica dadaísta, consistía en quemar las neuronas a cambio de una hilarante sensación y simpleza inevitable

En un calabozo aparezco, con escaleras que parecieran una espiral, al igual que mis trastornadas pupilas, debido a una larga bocanada de marihuana, con la mirada fija y taladrada entre escalones y tabiques mohosos de aquel recinto, mis compañeros totalmente fritos e idiotizados por tales suspiros inexalables, risibles comentarios satíricos y al tan idolatrado cinismo que nos desnuda y fusila frente a un grupo de desconocidos.

Y el desafió espontáneo tendría que llegar en algún momento, interrumpieron dentro del circulo, cortándolo como un susto en una borrachera, la pachequez poco ortogonal se vio apaciguada y conforme el estremecimiento se vio apagada, unas sombras lánguidas y aguijoneadas entre las antorchas y el moho, entre cada escalón, mayor la silueta de un tirano, nuestro tirano, Salazar… escoltado por cuatro robustas moles, de las cuales solo su invencibilidad es comparable con incuestionable lealtad y glamorosa estupidez, estas moles vestidas de un verde agrio y seco, unas ropas que parecieran de militares insaciados de sangre, y el tirano Salazar, vestía con una gabardina beige, una boina atravesada y un traje de igual color que sus esbirros. Se acercaron presurosos para cogernos por sorpresa, el abrumador escenario que envolvió al circulo, extinguida la hilarante fogata de regocijo. Al joven Didu, lo resucitaron de unos macanazos a quemarropa sobre su pecho, escupiendo en cuclillas, y sangrando su frente y contraídos sus pulmones fue azotado por una mole asesina, todos corrieron despavoridos como si se estuviera cayendo a pedazos el lugar, como si el incendio se volviera gigantesco, amenazándonos a todos de quemarnos ahora nosotros. Macanazos a diestra y siniestra, dientes volando y saliva brotando por los aires. Me levante tranquilamente apoyándome con mis manos sobre el suelo, me di la vuelta y camine lentamente hacia la salida, evadiendo la mirada del bullicio histérico e iracundo, al primer paso lo acompaño un grito que se desvanecía entre los pasillos, el eco que taladraba cada golpe y cada golpe a un eco consecuente, el segundo paso todo pareció silenciarse o oscurecerse solo quería salir de ahí, al tercer paso ví como el tirano paso junto a mi y entre miradas de reojo cuando solo se fijaba en los pasos, alcance a sentir su dedo señalándome.

De las cuatro moles, el mas esbelto y ligero es Sirius, una mirada pesada y amenazante que atravesaba paredes, agilísimo el muy cabrón, negro, con aspecto de brasileño y no como un negro gringo o africano, pero bastante estúpido como para ser un fiel servidor de Salazar, incapaz de tomar alguna decisión por si mismo, no tengo idea de que se le haya convencido, como para unirse a tal séquito de antipachecos, él, Sirius, fue a quien se dirigió Salazar tras señalarme, dije a mi mismo “hasta aquí llega la travesía”, de una patada o un macanazo bien dado en la nuca, me va a tumbar este chaval, solo queda arriesgarse a la osadía con un paso redoblado que rebase sus expectativas de imponerse ante mi, le doy la cara a Sirius, lo enfrento con la mirada, inmediatamente deja de mirarme y comienza a tirar patadas al aire en forma de capoeira, muchas piruetas por todos lados, cortaba el aire y un ruido ensordecedor me amarra, pero no me dejo vencer por tal coreografía, crea remolinos y espirales con sus piernas, tratándome de hipnotizar, el tonto cree que voy a caer ante su juego de encorvarme como una vil cochinilla y dejarme golpear agachando la mirada hacia el suelo, lo veo fijamente, esperando el primer golpe, no pienso regresárselo, seria como querer matar a una mosca a golpes, las consecuencias serian peores a como ya estaban, espero el primer golpe, el remolino de piernas cada vez se acerca mas, siento el sudor por dentro, la piel se me aguijonea, se acerca mas y mas, y se detiene, parece que no soporta ver la mirada de su víctima, me doy la vuelta y me retiro lentamente, dos pasos, tres, cuatro, siento que ya me salí con la mía.

Al dar el quinto paso, una mano se me posa en el hombro, un gran peso que casi desmorona mi temple y me hace caer, es la mano de Sirius, deteniéndome en contra de mi voluntad, me gira y me ve a la cara… sabe que no tengo miedo a sus golpes.

Pregunto yo:

-Por que haces esto?- Sirius contesta, sin quitarme la mirada de encima, esa mirada espesa y pesada que arrodilla a sus adversarios.

-Soy el redentor de esta tierra, tus acciones viles serán castigadas con la violencia de mi mano de hierro para redimir tu culpa y encaminarte por los caminos correctos.

Yo contesto a esto. y a ti? Quien te nombro el juez de mis actos…?- Una colilla de cigarro cae a un lado mío, las chispas revoloteantes bailan a mi rededor, escucho la voz de Salazar decir… Sirius, aléjate, yo me encargare de este revoltoso que neciamente niega su redención. El moro se aleja poco a poco, con pasos tímidos y subordinados, las palabras de su jefe lo encogieron totalmente.

Virginia Orgullosamente herida


Eran las doce de la noche, en una callejuela con hojas bailoteando en remolinos por el espeso viento y el solo silbido trinante de un camotero que interrumpe a los grillos y los frecuentes tiros a la luna, una pierna cruzaba otra, no en la andanza femenil y de filitreo, aunque sea una musa de hermosa figura, que su misma presencia evita la necesidad de pasarelas y poses, un pie casi pisa el otro y las manos recorren las texturas de cualquier pared que se les ponga en frente, arrastrando los nudillos por la pedregosa pared, lastimándose a sí sola solo para preparar el y calentar el cuerpo para la golpiza que le amenaza, como si dejara entrar a las almas malditas que vuelan en el aire, quienes penetran a través de sus heridas y lograran crear una barrera que evitara que volvieran a herirse. Una loción etílica y persecutora de maldiciones, acompañaron a esta musa que se acerca cada vez mas y mas a la casa de torturas masoquistas, su propio hogar, donde vive un minotauro hembra, menopausica y perturbada, de un poder inimaginable y casi imposible entre las mujeres mexicanas, que inconscientemente tiene el poder de odiar a su propia hija, retroalimentada por un marido también menopausico y violado, el hombre perro, una combinación de un escualido hombre con una raza de esas que solo ladran a las espaldas y cuando uno los encara se orinan del miedo, este hombre perro que agacha la cabeza en cada estrepitosa golpiza, agacha tanto la cabeza que él mismo besa el suelo donde se encuentra la sangre derramada gota a gota, sangre de su primogénita, se unen las fuerzas mas allá de las necesarias para golpear a una chica ebria y descontenta de la vida, la madre toma con ira y despecho el aparato para planchar, como una maza la gira alrededor de su cabeza hasta golpear a la niña, el hombre perro, quien quizás afortunada o desafortunadamente, quien se encontraba besando el suelo, evadió el golpe. Virginia Soto, sacó su cascabel adornado con llaves para introducirlas nuevamente, para girar los engranes que abrirán las mismísimas puertas al infierno, al infierno de una chica que no encuentra nada en su vida mas que el vicio que destruye su pensamiento y preocupación, aniquila la esperanza hacia el futuro y la obliga a los desparpajos y harapientos placeres que solo la abandonan en un ropaje sucio y desgarrado, en un hogar maldito. Al entrar al hogar roto, donde un minotauro vestido con una bata y tubos en la cabeza, un maquillaje barato sobreexpuesto en su rostro, mece una navaja pesada y plana sosteniéndola del cable, asesta golpes a los muebles de un lado a otro, el padre de Virginia solo gime como un perro asustado en una esquina, mientras ella como una acróbata intenta esquivar todos los golpes, el minotauro entubado mece la plancha de aquí a allá, rompe un cristal, unos muebles, las figurillas de porcelana de payasos tristes y nalgones, los dos niños cabezones sentados en la banquita, esperándose a besar, no esperan tal golpe que los rompe en mil pedazos.

La abuela observa a todos sin parpadear, lleva años de muerta, sigue a todos con la mirada, parece que tiene la mirada adecuada para la situación, una mirada enjuiciadora, viendo a aquel filisteo e inocuo ser con la cola entre las patas y tapándose el rostro, parece que la abuela al observarlo le dice que es un imbécil. A Virginia le pide que soporte el maltrato, que esquive la mayor cantidad de golpes que pueda y aquellos que no pueda, que los reciba con orgullo y sin demostrar dolor, eso le da fuerza a Virginia. El minotauro entubado con plancha giratoria, es observado por el retrato de la abuela, la odia tanto así como odia a la musa, es algo de la sangre, odiada desde su niñez por el simple hecho de ser la primogénita, odiada por su madre, quien ahora odia a su hija, el minotauro nunca ha sido minotauro, en un principio fue un becerro tierno e inofensivo, tuvo la mala suerte de vivir con otro minotauro que la transformó en lo que es ahora, para suerte de Virginia, a comparación de su madre, ella se había enfrentado a un minotauro armado con dos machetes, el desafío de Virginia de repente no suena tan amenazador. Rompe el retrato dibujado con carbón, pasa Virginia debajo de la lluvia de vidrio donde se ve roto en miles de trozos el linaje de una familia que representan todas las buenas costumbres. El abuelo por otro lado los observa desde el otro lado del cuarto, seguro, en un lugar alto donde ninguna plancha pueda alcanzarlo, los observa con una sonrisa y un pescado colgando, es el claro ejemplo de optimista ideal, sonríe con el hombre perro, en vez de burlarse de él, intenta calmar a la madre furiosa con la misma sonrisa, y a virginia, aunque no alcanza a verle, porque esta del otro lado de la pared, cuando se aparezca frente a él, aunque sea corriendo, solo le sonreirá. Lamentablemente, la foto es bastante vieja y un poco decolorada, además de que la habían colgado desde muy alto nadie alcanzaba a ver su sonrisa, ahora que la abuela ya no esta, solo espera a que alguien lo voltee a ver.

Como es de esperarse, el minotauro alcanza a la musa, asesta un golpe en el costado de su rostro, la cual la hace caer, Virginia siente que ha sido baleada y se encuentra ahora nadando en un mar dulce, intenta respirar debajo del agua y solo se llena la boca de un sabor exquisito, despierta y se da cuenta que ha bebido su sangre desde mucho tiempo, estuvo desmayada y ahora encuentra al hombre perro, ya con forma humana, un hombre flaco y chaparro, cabello corto y unas cuantas arrugas en su cuello, este se encuentra sobándole el cachete inflamado con un trapo húmedo. Aparece el minotauro pero ahora en su forma humana, todavía con tubos en el cabello y una bata larga. Esperarían que ahora ya tranquila solo fuera una palabra la que pronunciara, perdón, pero esa palabra nunca la ha dicho, se cuenta que la abuela la única vez que dijo eso fue antes de morir, y se lo había dicho a su mascota a quien le había pisado la cola, no es de esperarse que ahora esta mujer diga algo semejante si es que no esta en su lecho de muerte y haya lastimado accidentalmente al escuálido ese que trae a un lado y solo accidentalmente, porque si en verdad tuvo intenciones de lastimarlo, nunca pediría disculpas. Virginia alzó la mirada, le costaba trabajo, el esfuerzo la hacia sentir un estirón de la piel que desgarraba mas la herida haciéndola sumergirse nuevamente en el mar dulce.