
El torero Julián Alvarado, conocido por toda la raza mexicana como el matador mas grande de la historia, nacido en un rancho cerca de la ciudad, vivió siempre bajo la tutela del patriarca con verdadera voz y voto, el cual nunca se deja de nadie, nunca deja que le cuenten y nunca esta dispuesto a aprender de otro, mucho menos de una mujer, Julián aprendió todo lo que necesitaba saber de la tauromaquia, entrenaba a diario entre los corrales oleando a un becerro con una sudadera teñida en la carnicería, aquí fue donde Julián aprendió y siguió la tradición familiar de homicidas taurinos, lleva poco tiempo llenando plazas y siento protagonista en panfletos y carteleras, después de haber debutado triunfalmente, ya aparece en todos los periódicos y las primeras planas, en la televisión y en la radio, todo mundo habla de él en este momento, la semana pasada, acribillo a un toro con clase y estilo, le arrebato todos sus miembros de cartílago y los expuso ensangrentados y orgullosos hacia su público sediento de morbo y sangre, aplauden tras haber presenciado aquel sacrificio inútil que solo alimente las masas con malas costumbres. Entre los amigos de Julián, estaban José y Pedro, novilleros del mismo origen que Julián, con las mismísimas costumbres heredadas de su abuelo, pero no tan talentosos como para ser los verdugos principales en la plaza. Además de ellos dos, habían otros cinco tipos con quienes frecuentaban la cantina después de una exitosa corrida, todos ellos, siempre fieles a ellos mismos, a su convivencia y sobre todo, a su verdadera pasión, la sangre fresca de un animal recién muerto.
Pasaron ya varias semanas desde el auge de Julián y su compañía, ya no solo lo anunciaban en la televisión, sino que terminó apareciendo en telenovelas y siendo participe de conflictos con otros miembros del espectáculo, su fama ya iba mas allá de lo que un toreador podría llegar, anunciaba refrescos y cigarrillos, aparecía en infomerciales de artículos para adelgazar y en casos extremos, tomando papeles importantes dentro de la política. Mientras todo esto sucedía, un fanático ambientalista, agresor del prójimo e irrespetuoso de las tradiciones populares, entro a los establos donde se criaban a los toros que próximamente enfrentarían a Julián, sobornó al guardia y se aventuró en la oscuridad, adivinando cual seria el señuelo experimental que se usaría para asesinar a Julián, encontró uno grande y agresivo, quería ponerlo mucho mas agresivo, y lo infectó con esteroides y anfetaminas, un poco de yohombina acompañado de verduras para esconder las sustancias, lo alimento con esto durante varias semanas, preparándole el camino a Julián, a ver si es que es tan buen torero como se dice.
Un paisaje oscuro, arena mezclada con sangre de camaradas caidas en el campo de batalla, sangre coagulada y oscura que se aglomera en gotas enormes en el centro de la plaza, ya nadie del público se encuentra gritando “Ole” o aplaudiendo, es mas, ya no hay nadie en el sitio, un Día Oscuro para la tauromaquia y un día de justicia para aquellos fanáticos ambientalistas, las gradas de hasta abajo quedaron hechas trizas, habian bultos de personas inconscientes o muertas en los escombros, toda una masacre, si alguien no hubiera presenciado aquel incidente, hubieran imaginado que cincuenta tipos de greenpeace bajaron desde un helicóptero al centro de la plaza armados hasta los dientes con bazucas y metralletas, matando a todo lo que se les pusiera en frente, pero no fue así, la causa de este incidente proviene de una cuerda vieja. Pues resulta que una cubeta sostenia ladrillos y estaba colgada en las alturas del establo, cuando el fanático llego con su droguería para alborotar los estribos del toro y que este se pusiera loco, la cuerda se rompió, dejando caer la cubeta con ladrillos la cual descalabró al pequeño ambientalista, dejando caer todos sus utensilios de provocación de locura, y el toro simplemente los engulló del suelo, a la mañana siguiente cuando entraron a ver como estaba el toro y prepararlo para la corrida, un hombrecillo despeinado y lleno de paja se levanto del suelo sosteniéndose la cabeza, lo ignoraron por completo y siguieron con su trabajo.
Julián ahora se encuentra frente al todo enloquecido, el cual lo embistión una hora antes, al comenzar la corrida, después de unas oleadas y gritos apabullantes del público, el todo reaccionó con todas las drogas que habia consumido, parecia verse del doble de tamaño que un toro normal, con piernas afiladas y fuertes, ojos rojos llenos de odio, ignoró por completo la capa rojo la cual “protege” al matador, lo embistió directamente y lo lanzo varios metros por el aire, cuando cayó lo piso varias veces con las ahora afiladas pezuñas, se desmayó al instante, los amigos de Julián llegaron montados en un caballo con armadura, pero no fue lo suficiente para parar al toro enloquecido, arrojó los caballos hasta las primeras gradas mientras los cuerpos de Pedro y José se encontraban totalmente desnudos y vulnerables frente a esa máquina de matar, sus lanzas estaban a muchos metros de distancia, el toro fijó la mirada en ellos y los destazó contra la pared, la sangre brincaba y salpicaba al público que todavía enmudecido e inmóvil por el primer asedio, su sorpresa solo era superada por esa fascinación a la sangre, vieron sangre humana brotar por la tierra como si el centro del planeta estuviera sangrando en ese preciso lugar, vieron caballos volar hasta aplastar a otras personas en los asientos mas caros de la plaza, parecia un circo romano. El toro saltó hasta llegar a las primeras gradas, arrojo a la gente por los aires, habia gente que al salir volando caian en sus caras, algunos solo se lastimaban y otros se rompian el cuello, otros caian sobre sus nalgas y hacian un expresión de dolor, cualquiera de esos casos causaba gracia a todos los espectadores que los rodeaban, la gente solo se quitaba si se encontraban en el camino del toro, de no ser así solo contemplaban el festín de muerte sadista.

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